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Cómo echar okupas de tu vivienda

El incremento de los okupas en España se ha vuelto un problema para el país. El aumento de casos ha puesto a la problemática en el foco mediático estos últimos meses.  El primer impulso de los propietarios al ver su vivienda ocupada es echar por cuenta propia a los okupas, ya sea con amenazas, fuerza bruta, dinero, etc. Sin embargo, el dueño de la propiedad puede acabar en graves problemas legales

Entonces, ¿cómo echar okupas de tu vivienda legalmente? Desokupamos es una empresa que se encarga de ayudar a los particulares a recuperar las viviendas okupadas legalmente. 

Cualquier acción por cuenta propia seguramente no logrará que puedas echar a los okupas, pues estos saben muy bien como actuar para quedarse en la vivienda. Además, ellos pueden denunciar cualquier acción que hagas a las autoridades pertinentes resultando en un inconveniente mayor de lo necesario. 

¿Qué hacer para echar un okupa de la vivienda? 

  1. Denunciar 

La vía que propone el Estado a los propietarios permite demandar a los okupas sin conocer su identidad. Una vez solicitada la recuperación inmediata de la plena posesión de la vivienda y admitida la demanda, se notificará a los okupas. Éstos, tendrán un plazo de cinco días para certificar que viven allí de forma regular. Si la documentación presentada por los ocupas no es válida o la notificación es ignorada, el juez emitirá una orden de desalojo de la vivienda. 

Para realizar la demanda, no es necesario la acción de un abogado, sin embargo, aunque los procesos judiciales acaban por resolverse, suelen prologarse en el tiempo. Las primeras 48 horas de la ocupación son fundamentales para lograr el desalojo. Dentro de este margen de tiempo se debe acudir a la policía para que procedan con el desalojo inmediato sin necesidad de una orden judicial, teniendo toda la autoridad en sus manos para echar a los okupas. 

Pasadas las 48 horas la situación se complica. La inviolabilidad sobre cualquier inmueble que señala la Constitución Española, se otorga a los individuos tras 48 horas de ocupación. En consecuencia, la policía ya no puede entrar a cualquier domicilio excepto en casos de delito flagrante. Por ello, este margen de 48 horas son fundamentales para echar a un okupa de la vivienda. 

Muchos de los okupas conocen el curso de acción y harán lo posible para cumplir con las 48 horas establecidas y bloquear el acceso de los oficiales. Si no se toma a tiempo esta acción solo se podrá actuar por los canales penales, solicitar una orden de deshaucio y esperar la orden del juez para poder recuperar la vivienda okupada. 

2. Denunciar en un juzgado

Si el propietario de la vivienda no ha podido echar a los okupas antes de las 48 horas o simplemente, no se ha dado cuenta de que su vivienda ha estado okupada, la situación se complica. 

Los okupas podrán realizar un cambio de cerradura y las autoridades ya no podrán entrar en la vivienda sin una orden judicial. Sin embargo, en este proceso sí se requiere un abogado que pueda orientar al propietario qué medidas legales hay que tomar. Seguramente este proceso durara varios meses hasta que pueda resolverse ya sea a favor o en contra del propietario. 

La situación puede complicarse aún más si los usurpadores no quieren identificarse. El juez solicitará la identificación de los okupas y de los propietarios para que se presenten a hacer la declaración. El problema es que muchos okupas saben que sin identificación no se puede avanzar el proceso legal para un desahucio y que, mientras se mantengan dentro de la vivienda, no están obligados a identificarse. De este modo, se debería esperar a que los okupas salieran de la vivienda para que la policía pudiera identificarlos. 

3. Empresas privadas

Ante esta situación, muchos propietarios recurren a empresas como Desokupamos que ofrecen la posibilidad de desalojar legalmente la vivienda del propietario en un plazo de entre 1 y 4 semanas. En el caso de Desokupamos, nuestros equipos operativos analizan cada caso y actúan con la máxima rapidez y efectividad en todo el territorio nacional. 

La colaboración de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y de las diferentes comunidades autónomas es fundamental. Gracias a toda la operativa, el propietario puede acabar consiguiendo el inmueble.